Vivir con propósito: una clave para la longevidad
Dra. Paige Baker-Braxton, psicóloga clínica licenciada y directora de servicios ambulatorios en Salud Conductual de Vail Health
¿Cuál es tu propósito en la vida? Es una pregunta profunda y muy personal, pero que podría añadir años no solo a tu esperanza de vida, sino, lo que es más importante, a tu “esperanza de salud”. ¿Qué es la esperanza de salud? Bueno, si la longevidad es lograr una vida larga, entonces tu esperanza de salud se define por los años que vives una vida saludable. Los estudios han demostrado que tener un propósito en la vida puede mejorar la salud física y mental, añadiendo así años a tu esperanza de salud. Si bien los mecanismos exactos que subyacen a estos efectos son complejos y pueden variar de persona a persona, varios factores contribuyen al bienestar general asociado con tener un propósito.
- Aumento de emociones positivas: Perseguir un propósito vital a menudo implica participar en actividades que brindan alegría, satisfacción y un sentido de logro. Esto puede conducir a un aumento de las emociones positivas, contribuyendo a la felicidad general. También tiene el potencial de aumentar el optimismo, la motivación y la dirección en la vida.
- Beneficios para la salud física: Investigaciones demuestran que tener un propósito en la vida puede contribuir a mayores niveles de actividad física, mejor sueño, un peso más saludable y menor inflamación. Las personas con un fuerte sentido de propósito tienen más probabilidades de adoptar estilos de vida más saludables. Pueden estar motivadas a tomar decisiones que apoyen su bienestar, como mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio regularmente y evitar comportamientos perjudiciales. El estrés crónico se asocia con diversos problemas de salud. Un sentido de propósito puede actuar como un amortiguador contra el estrés, reduciendo potencialmente su impacto negativo en la salud física.
- Resiliencia al estrés: Tener un propósito claro puede proporcionar un marco para afrontar los desafíos de la vida. Las personas con un sentido de propósito pueden mostrar mayor resiliencia ante el estrés, ya que sus metas y valores les ayudan a sortear situaciones difíciles y les brindan la motivación necesaria para perseverar.
- Conexión social: Participar en actividades relacionadas con el propósito de uno a menudo implica interactuar con otras personas que comparten valores o metas similares. Esta conexión social puede proporcionar una fuerte red de apoyo, reduciendo los sentimientos de aislamiento y contribuyendo al bienestar emocional. Tiene el potencial de mejorar las relaciones y fomentar un sentido de comunidad. La conexión social es a menudo un fuerte antídoto utilizado para reducir los problemas de salud mental.
- Mejora de la función inmunológica Algunas investigaciones sugieren que tener un propósito en la vida puede influir positivamente en la función inmunológica, haciendo que las personas sean menos susceptibles a las enfermedades.
- Beneficios cognitivos: Participar en actividades con propósito puede estimular la función cognitiva y mantener el cerebro activo. Esto puede contribuir a la salud cognitiva y reducir el riesgo de deterioro cognitivo.
- Longevidad Algunos estudios sugieren que tener un propósito en la vida se asocia con una mayor longevidad. La motivación y la perspectiva positiva asociadas a una vida con propósito pueden contribuir a una vida más larga y saludable.
- Satisfacción de vida: Tener un propósito a menudo se traduce en generar un impacto positivo en el mundo o dejar un legado. Esto puede servir tanto como motivador como impulso para que las personas se enfoquen tanto en la superación personal como en el crecimiento individual.
¿Por qué es difícil vivir una vida con propósito?
Si tener un propósito tiene evidencia clara de mejorar la salud, el bienestar, la conexión social y el sentido de la vida, ¿por qué no tenemos esta conversación en nuestras escuelas, lugares de trabajo o en la mesa familiar? La respuesta a eso es compleja. Existen, por supuesto, prioridades contrapuestas en la vida. Las demandas diarias a menudo tienen precedencia sobre el pensamiento filosófico. Puede que no tengamos las habilidades, la claridad o la capacidad para dedicar tiempo introspectivo a determinar nuestro propósito. Culturalmente, en América, a menudo somos pragmáticos: ¿cómo voy a pagar mis cuentas, qué hay para cenar, cómo consigo mi próximo aumento? Puede ser difícil encontrar el tiempo que necesitamos para enfocarnos en nuestro mundo interior.
¿Cómo encuentro mi propósito?
Encontrar un propósito es un ejercicio de introspección profunda. Algunos lugares para empezar:
- Reflexiona sobre tus valores: ¿Qué principios y creencias guían tus acciones y decisiones? ¿Qué es importante para ti en todos los ámbitos de la vida: familiar, social, laboral, espiritual, comunitario?
- Explora tus pasiones: ¿Qué te da alegría? ¿En qué actividades puedes sumergirte durante horas sin aburrirte?
- Identifica tus fortalezas y talentos: ¿En qué eres bueno? ¿Qué aprecian las personas en ti?
- Busca asesoramiento profesional: Trabaja con un líder espiritual o un terapeuta para explorar tus intereses, fortalezas y propósito.
Nunca es demasiado tarde para encontrar tu propósito, y los estudios demuestran que las personas que persiguen el propósito de su vida a edades avanzadas a menudo trabajan más allá de la edad de jubilación, son voluntarias en sus comunidades, se dedican a pasatiempos y se relacionan con otros, viviendo así no solo vidas más largas, sino también más saludables y plenas.



