¿Estresado? ¡Para!
Crear un espacio en el día para detenernos, bajar de la mente preocupada y volver al momento presente ha demostrado ser enormemente útil para mitigar los efectos negativos de nuestra respuesta al estrés. Cuando nos enfocamos en el presente, es más probable que ganemos perspectiva y veamos que tenemos el poder de regular nuestra respuesta a la presión.
Aquí tienes una práctica corta de 1 a 3 minutos que puedes incorporar a tu día para entrar en ese espacio entre el estímulo y la respuesta.
Detente ahora mismo; deja lo que tengas en las manos por un minuto.
Respira profundamente un par de veces. Si deseas extender esto, puedes tomarte un minuto para respirar normal y naturalmente, siguiendo tu respiración al entrar y salir por tu nariz. Incluso puedes decirte a ti mismo “in” mientras inhalas y “out” mientras exhalas si eso te ayuda a concentrarte.
Observa tu experiencia tal como es, incluyendo pensamientos, sentimientos y emociones. Puedes reflexionar sobre lo que está en tu mente y también notar que los pensamientos no son hechos, y no son permanentes. Presta atención a las emociones presentes y cómo se expresan en tu cuerpo.
Investigaciones demuestran que el simple hecho de nombrar tus emociones puede bajar el volumen del circuito del miedo en el cerebro y tener un efecto calmante. Luego, presta atención a tu cuerpo. ¿Estás de pie o sentado? ¿Cómo es tu postura? ¿Tienes alguna molestia o dolor?
Procede con algo que te apoye en el momento: habla con un amigo, masajéate los hombros, tómate una taza de té.
Consejo inteligente: Incluso puedes usar el indicador de mensajes de tu smartphone como recordatorio para PARAR. ¿Cómo serían los días, las semanas y los meses próximos si comenzaras a parar más a menudo?
-Adaptado de un artículo escrito por Elisha Goldstein en la edición de agosto de 2013 de la revista Mindful.



